
«Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.«
El Grito del Despertar
«Habló Adonai a Moshéh diciendo: habla a los herederos de Yisra’el diciendo: En el jódesh(mes) séptimo, en el primer yom(día) del jódesh, será para vosotros día de reposo, día de toque de Shofár recordatorio, convocación sagrada. Ninguna obra de trabajo habréis de hacer y ofreceréis sacrificio ante Adonai.» Vayikrá (Levítico)23:24-25
Con Shavuot concluimos las fiestas de primavera, las cuales tuvieron su cumplimiento profético exacto en la primera venida del Mashíaj. Después de Shavuot, el calendario agrícola nos introduce en un largo y caluroso verano.
Pero el séptimo jódesh se acerca. Los tres moadím de otoño apuntan directamente a los eventos que rodearán la segunda venida del Mashíaj, y todo comienza con un sonido ensordecedor: Yom Teru’áh (conocida popularmente como la Fiesta de las Trompetas).
1. La Raíz: Significado y Definición
El mandato bíblico original no menciona un instrumento específico, sino una acción sonora. Analicemos las palabras de esta cita:
- Yom (יוֹם): Día o periodo de tiempo que comienza al caer el sol.
- Teru’áh (תְּרוּעָה): Un clamor fuerte, un grito de alarma o el toque estruendoso de un cuerno. Proviene de la raíz rua, que significa hacer un ruido fuerte, gritar de júbilo o dar la alarma de batalla.
- Shofar (שׁוֹפָר): Aunque no se menciona explícitamente en Vayikrá 23, la conmemoración hace recordar directamente el estruendo (Teru’áh) que el pueblo escuchó al pie del Monte Sinaí. Ese sonido estremecedor del shofar celestial representaba la misma Voz del Eterno. Por ello, la relación entre Teru’áh y Shofar es inequívoca. Eso aunado a las profecías sobre la Venida de Mashíaj y el Día del Eterno.
2. El Mandato: Contexto Histórico y Bíblico
Los Moadím de otoño ocurren en el séptimo jódesh del calendario bíblico, un número que siempre representa plenitud y finalización. La instrucción para este día es fascinantemente breve y misteriosa:
«Habla a los herederos de Yisra’el y diles: En el jódesh séptimo, al primero del jódesh tendréis Shabbat, una conmemoración al son de Teru’áh (Zijrón Teru’áh – זִכְרוֹן תְּרוּעָה), y una santa convocación.» — Levítico 23:24
Es el único Mo’éd (Tiempo Señalado) que cae exactamente el primer yom de un jódesh (Rosh HaJódesh), es decir, en luna nueva. En la antigüedad, como la luna nueva está oscura, nadie sabía el día ni la hora exacta en que comenzaría esta fiesta. Todo dependía de que los testigos vieran el primer borde iluminado de la luna y el Kohén HaGadol ordenara tocar el shofar para anunciar que el séptimo jódesh, el jódesh del juicio, había llegado.

3. La Tierra: El Ciclo Agrícola
El largo verano está terminando. La tierra ha soportado el calor y se están recogiendo los últimos frutos agrícolas antes de que lleguen las lluvias de invierno. El sonido de Yom Teru’áh marcaba el inicio del fin del ciclo agrícola anual. Era una señal de alarma para los trabajadores en el campo: el tiempo de cosechar se está acabando, deben apresurarse y prepararse para los días solemnes que se avecinan.
4. La Redención: El Cumplimiento Profético
Si los moadím de primavera anuncian redención, los moadím de otoño anuncian juicio y reinado. Yom Teru’áh es proféticamente el anuncio del regreso del Mélej (Rey) y el Día del Señor.
El Mashíaj utilizó la misma dinámica del avistamiento de la luna nueva en Yom Teru’áh para advertir a sus talmidím sobre su regreso. Cuando Yeshúa dice: «Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo Abba» (Mateo 24:36), estaba usando un modismo idiomático del primer siglo que apuntaba directamente a este mo’éd. Al ser una conmemoración que dependía de la observación visual de los cielos, literalmente «nadie sabía el día ni la hora» hasta que el momento llegaba.
Sin embargo, el apóstol Sha’úl (Pablo) hace una aclaración crucial. Aunque el mundo será tomado por sorpresa, el remanente de Yisra’el que guarda los tiempos de Elohím tiene una ventaja profética:
«Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.» — 1 Tesalonicenses 5:4-6
Yom Teru’áh es el grito del despertar. El Mashíaj regresará al sonido del «final shofar» (1 Corintios 15:52), el estruendo definitivo que resucitará a los muertos y reunirá al remanente de Su Pueblo. Este día nos enseña que el pueblo de Elohím no camina a ciegas. Conocemos las citas divinas, escuchamos la alarma, nos preparamos y velamos, esperando el momento exacto en que los cielos se abran y resuene el shofar de nuestro Mélej (Rey).
