Estudios sobre la renovación del B’rit (Pacto)

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    El Sistema de Sacrificios (Korbanót)

    Una de las narrativas más repetidas y perjudiciales en el entendimiento occidental es la idea de que en el «Antiguo Testamento» las personas compraban su salvación derramando la sangre de animales, en un sistema basado en obras y castigos. Bajo esta lente distorsionada, se asume que el Creador operaba bajo un estándar de legalismo implacable que finalmente fracasó, obligándolo a inaugurar un «Nuevo Testamento» basado en la gracia.

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    Observando los Mo’adím en la Dispersión

    A medida que avanzamos en el estudio de las raíces de nuestra fe y el velo de la teología occidental es retirado, una realidad gloriosa inunda nuestro entendimiento: el Eterno tiene un calendario, y Sus Citas Divinas (Mo’adím) no han sido abolidas. Como creyentes que hemos nacido de nuevo y hemos sido injertados en el olivo natural de Yisra’el, nuestro mayor anhelo es hacer Shemá —escuchar y obedecer— la voz de nuestro Abba.

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    Las Dos Casas: Yisra’el y Yehudáh

    ara comprender la totalidad del diseño de redención trazado en las Escrituras, es imprescindible regresar a los orígenes de la historia del pueblo del pacto. El Creador no escogió a una institución religiosa anónima ni inició un movimiento desprovisto de identidad histórica; Él cortó un pacto inquebrantable con un hombre: Abraham. A través de su simiente, continuada por Yitzják (יִצְחָק – Isaac) y Yaakóv (יַעֲקֹב – Jacob), Elohím comenzó a dar forma a una nación física y espiritual.

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    Shabbat vs. Domingo

    Para comprender las Escrituras, primero debemos despojarnos de nuestro calendario gregoriano. El Eterno mide los yamím (días) de manera diferente a nosotros. En Su diseño, los días de la semana no tienen nombres de deidades paganas, sino solo números (día primero, día segundo, etc.). El único día que recibe un título sagrado es el séptimo: el Shabat, que significa reposo.

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    La Religión vs. El Rebaño

    En el mundo, existe la idea generalizada de que para relacionarse con el Creador es necesario pertenecer a una «religión». Se asume que debe haber un sistema de creencias, estructuras y dogmas establecidos por hombres (lo que en hebreo conocemos como Takanot) que, en la inmensa mayoría de los casos, se alejan totalmente de la Instrucción perfecta y amorosa de Elohím.

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    El Idioma del Mashíaj

    Existe en el mundo occidental una idea generalizada de que Yeshúa y Sus Talmidím (discípulos) hablaban y enseñaban en griego. Esta suposición nace de un hecho técnico: la mayoría de los manuscritos del B’rit Jadashá (Nuevo Pacto) que sobrevivieron hasta nuestros días están escritos en ese idioma. Sin embargo, concluir que el idioma de los manuscritos griegos era el idioma cotidiano y sagrado de los hebreos del primer siglo es ignorar por completo el contexto histórico, cultural y profético de Yisra’el.

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    El Linaje de David

    Al leer los primeros capítulos del B’rit Jadashá (Nuevo Pacto), nos encontramos con lo que parece ser un conflicto insalvable en las traducciones. La genealogía presentada en el libro de Mateo detalla las generaciones desde Abraham, dividiéndolas en tres grupos de catorce. Sin embargo, al contar el último bloque, las traducciones tradicionales solo presentan trece eslabones.

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    Los Tres Oficios del Mashíaj

    En el mundo occidental y la cristiandad moderna, la palabra «Cristo» ha perdido casi por completo su peso profético, funcionando para muchos simplemente como un apellido o un título religioso genérico. Al heredarlo del término griego Christos (Χριστός), la teología occidental desconectó este título vital de su rico contexto histórico, despojando al Mesías de su función real y sacerdotal dentro del plan de redención. Decir «Cristo» se queda sumamente corto para expresar la magnitud de Su verdadera identidad y Su obra.

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    El Día del Eterno

    En el mundo cristiano, existe un debate interminable y mal enfocado sobre el significado del «Día del Señor». La discusión suele centrarse en determinar si este término hace referencia al séptimo día (Shabbat) o si el día de reposo fue trasladado al domingo (primer día) a causa de la resurrección. Sin embargo, este debate no podría estar más lejos del contexto de las Escrituras. El mandato del Shabbat como el séptimo día es inalterable, siendo una señal y un pacto perpetuo entre el Eterno y el pueblo de Yisra’el. El Shabbat semanal nunca estuvo a discusión en este tema. Cuando el texto profético habla del «Día del Señor», se refiere a un evento escatológico de magnitud cósmica, no a un día de la semana.

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    Los Dos Perfiles del Mashíaj

    Una de las mayores interrogantes que ha llevado a muchos a dudar del mesianismo de Yeshúa es: ¿Por qué no destruyó al Imperio Romano ni estableció Su reino de paz mundial en el primer siglo? La expectativa popular en la época del Segundo Templo era la de un libertador político y militar inmediato. Al ver a un Mashíaj padecer y morir en un madero, muchos tropezaron, asumiendo que había fracasado. Sin embargo, esta confusión nace de no comprender el cuadro completo revelado en las Escrituras.