Shemá
A lo largo de la historia bíblica, el pueblo de Yisra’el enfrentó una lucha constante: la tentación de alejarse de la observancia de la Toráh para adoptar las costumbres, tradiciones y deidades de las naciones paganas que los rodeaban. Cada vez que el pueblo perdía su rumbo, Elohím, en Su infinita misericordia, enviaba a los profetas con un mensaje urgente y constante. Este mensaje no era una nueva religión, sino un llamado dual a restaurar el pacto: Shemá y Shúv.