Las Raíces
El Engaño de la Religión vs. El Rebaño del Buen Pastor
«Porque la ira de Elohím se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad.»

La Trampa de los Sistemas Jerárquicos
En el mundo, existe la idea generalizada de que para relacionarse con el Creador es necesario pertenecer a una «religión». Se asume que debe haber un sistema de creencias, estructuras y dogmas establecidos por hombres (lo que en hebreo conocemos como Takanót) que, en la inmensa mayoría de los casos, se alejan totalmente de la Instrucción perfecta y amorosa de Elohím.
Estas instituciones operan bajo un sistema jerárquico piramidal donde hombres se enseñorean sobre otros hombres, olvidando un principio fundamental de las Escrituras: el pueblo del Eterno solo tiene un Pastor y una sola Cabeza, que es el Mashíaj. Todos los demás formamos parte de un mismo cuerpo. A cada uno el Creador le da un oficio o función para servir a los demás, en absoluta igualdad.
«Y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir…» — Marcos 10:44-45
Las Escrituras a Conveniencia y la Verdad Detenida
Hoy en día, vemos sistemas religiosos enteros que operan en abierta oposición a la Toráh, aunque alegan fundamentarse en las Escrituras. El problema es que lo hacen a pura conveniencia. Toman de las Instrucciones solo lo que les beneficia a ellos (muchas veces con fines puramente monetarios, como la imposición del diezmo), pero incitan a las personas a rechazar el resto de la Palabra, alegando torpemente que «la Toráh ya fue abolida» o que «eso era solo para los judíos».
«Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad.» — Romanos 1:18
Otro ejemplo claro de cómo estas religiones buscan su propio beneficio es la perversión del día de reposo. Han sustituido el Shabbat (el séptimo día, la señal del pacto) alegando que «la iglesia» comenzó a reunirse los domingos. Adoptan mandamientos de hombres y tiempos de adoración arbitrarios, deteniendo la verdad con injusticia para mantener el control sobre sus congregaciones y alejarlas del diseño divino.

«Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.» – Mateo 15:14
La Verdad que Libera: Una Instrucción Amorosa
En La Raíz del Olivo, nuestro propósito es diametralmente opuesto a la religión tradicional. Buscamos que las personas escuchen y vivan las palabras del Mashíaj:
«Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.» — Juan 8:32
Libres de dogmas, libres de jerarquías opresivas y libres de mandamientos de hombres. Su pueblo no necesita una religión, necesita vivir bajo la amorosa Instrucción de su Abba (la Toráh). No nos reunimos a adorarle en tiempos arbitrarios dictados por concilios romanos, sino en obediencia a Sus Mo’adím (Citas Divinas), guardando el Shabbat. Nos apartamos de los alimentos no permitidos por Él, y tratamos de caminar cada día en las buenas obras que preparó de antemano.
«Porque somos hechura suya, creados en el Mashíaj Yeshúa para buenas obras, las cuales Elohím preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.» — Efesios 2:10
Un Solo Pueblo, Un Solo Pastor
Debemos entender de una vez por todas que, ante los ojos del Eterno, no hay múltiples religiones, ni denominaciones, ni «iglesias» divididas; solo hay un pueblo: Yisra’el.
Este es el pueblo que ha experimentado el milagro de nacer de nuevo por medio de Su Rúaj (Espíritu). Es el pueblo al que se le ha quitado el corazón de piedra y ha sido capacitado para hacer Shúv (retornar a la instrucción original). Somos aquellos que hacemos Shemá (escuchamos y obedecemos). Ya no somos esclavos de los sistemas creados por los hombres, sino el Rebaño amado que reconoce y sigue únicamente la voz de su Buen Pastor.
