Ekklēsía y La Roca: El Pueblo Convocado, no una Religión
«… y sobre Esta Roca edificaré mi iglesia»
Esta es, sin duda, una de las declaraciones que más debates teológicos ha provocado a lo largo de la historia. Ha sido también el punto de partida para innumerables divisiones humanas —llamadas religiones— formadas por quienes, al carecer del ejercicio y contexto de las Escrituras (Tanáj), han malentendido este y muchos otros dichos de Nuestro Mashíaj.
Hoy en día, existen dos posturas predominantes, y ambas pierden de vista el contexto original:
- El primer grupo sostiene que el pasaje hace alusión a Kéfa (nombre hebreo de Pedro), asumiendo que es él quien «recibe las llaves del cielo». Este argumento yerra plenamente al ser imposible de sostener bajo la luz del Tanaj.
- El segundo grupo afirma enérgicamente: «¡No, este pasaje habla sobre Jesús!», sosteniendo que Él es la Roca. Su error radica en atribuirle a quien ellos conocen como el Hijo, los atributos de quien ellos llaman Padre. Además, caen en una profunda contradicción al enseñar que Sus Ordenanzas (la Toráh dada a Moshé) han sido abolidas; es decir, toman y desechan partes de las Escrituras a pura conveniencia.
La Roca (HaTzúr)
Para desenredar este nudo, primero debemos aclarar el asunto de la Roca. Existe una inmensa cantidad de pasajes donde el Eterno se adjudica a Sí mismo este título, siendo Devarím (Deuteronomio) 32:3-4 uno de los más claros.
«Cuando el Nombre de Adonai yo invoque, rendid grandeza para nuestro Elohím. Él es la Roca (HaTzúr), perfecta es Su obra, ya que todas Sus sendas son justicia. YHVH. de fidelidad, y no hay iniquidad, Justo y Recto es El.»
La palabra en hebreo para esta expresión es HaTzúr (הַצּוּר), la cual aparece 76 veces a lo largo del Tanaj. Por lo tanto, si somos instruidos por el Tanaj y confiamos en que Su Palabra es Verdad, la conclusión de estos pasajes es ineludible: ¡Aquel que es La Roca de Yisra’el es YHVH Tzva’ot mismo!
Yeshúa: La manifestación de la Roca
Aquí hay un asunto que es vital comprender: el Eterno se manifiesta a Su pueblo de diferentes maneras según lo que el pueblo necesite.
Justo en el tiempo en que estamos viviendo, para alcanzar al hombre perdido que necesita redención y nacer de nuevo (el remanente de Yisra’el), Él se ha manifestado como Yeshúa (יֵשׁוּעַ), cuyo nombre significa literalmente «Salvación». Como está escrito sobre el Mashíaj: «en Él reside corpóreamente toda la plenitud de la Deidad».
Por lo tanto, concluir que Yeshúa es la Roca es completamente exacto, no porque sea una deidad separada o un reemplazo, sino porque Él es la manifestación directa del Eterno al hombre. YHVH encarnado para traer salvación es la Roca sobre la cual nos sostenemos.
«Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Mashíaj. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.» – Colosenses 2:8-10
El significado de Ekklēsía (ἐκκλησία)
Una vez establecido que la Roca es el Eterno mismo manifestado en Su plenitud, debemos analizar la segunda palabra clave: «…edificaré mi iglesia».
«Él (Mashíaj) les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro (Kefá), dijo: Tú eres el Mashíaj, el Heredero (Portador) del Dios viviente. Entonces le respondió Yesúa: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino el Abba que está en los cielos. 18 Y yo también te digo, que tú eres Kefá (piedra común), y sobre esta roca (HaTzúr) edificaré mi congregación (Qahál); y las puertas del She’ól no prevalecerán contra ella.»
La palabra utilizada en los manuscritos griegos es Ekklēsía (ἐκκλησία). Traducida comúnmente como «iglesia», hoy en día inevitablemente trae a la mente imágenes de edificios y denominaciones religiosas. Sin embargo, en el griego original, era un término puramente civil compuesto por ek (fuera de) y kaleo (llamar). Significaba «los llamados afuera» o «la asamblea convocada». No era una religión nueva, sino un grupo de personas apartadas con un propósito.
El equivalente hebreo: Una congregación, no una institución
Para comprender lo que el Mashíaj (un hebreo hablando a hebreos) tenía en mente, debemos mirar las palabras del Tanaj que definen a la asamblea del Eterno:
- Qahál (קָהָל): La Asamblea Convocada. Implica una multitud reunida con un propósito, usualmente para escuchar la Toráh. Es el equivalente más directo a la Ekklēsía: un grupo «llamado a reunirse».
- Edáh (עֵדָה): La Congregación Testigo. Derivada de la raíz para «testimonio», se refiere al pueblo unido por un pacto compartido y definido por su obediencia a las instrucciones del Eterno.
- Lahakáh (לַהֲקָה): El Grupo Unido. Un concepto que refuerza la idea de una congregación unida en un mismo espíritu.
«Y El Shaddai te bendiga (Ya’acov): Te haga fructificar y te acreciente y serás Qahál (congregación) de pueblos» B’reshit 28:3
Un Pueblo llamado Yisra’el
Al entender esto, el panorama cambia drásticamente. Cuando el Mashíaj dice «edificaré mi Ekklēsía», no está fundando una nueva religión mundial. Está afirmando que, sobre la revelación de quién es Él (la manifestación del Eterno, La Roca), levantará, restaurará y unificará a Su Qahál.
Para Elohím no existen las religiones creadas por el hombre; existe un solo Pueblo: Yisra’el. Aunque el remanente de este pueblo ha sido dispersado entre las naciones, la promesa profética sigue en pie. Él vino a buscar a las ovejas perdidas para volver a convocarlas, para que retornen a la instrucción original y esperen la promesa de que Él reunirá a toda Su congregación(Qahál) esparcida en Su Día Glorioso.
